inodoros sangrantes y bombas de humo

/ lunes, 2 de mayo de 2011 /


Algunas personas encuentran una noción de seguridad pagando la luz compulsivamente el mismo día en que reciben la boleta por abajo de la puerta.

Otros no paran de lavarse las manos hasta que la primera capa de piel desaparece entre el jabón.

Otros van a programas de preguntas y respuestas. 

Otros no tienen absolutamente nada que decir y se quedan impertérritos ante el calefón apagado.

El otro día me quedé pensando en el significado de la expresión "con los botines de punta" y la cadena de pensamientos me llevó a una botinera. Ya saben, esas golfas teñidas que entregan el rosquete a cambio de que el macho le asegure una zapatilla con hologramas de los pitufos en la suela o algo por estilo. Chabonas recontraputas en el sentido merval de la palabra que te clavan la pose pornstar y te auguran el mejor de los polvos choreándote la master gold mientras estás roncando.

Seguridad, seguridad, seguridad. Es eso lo que carcome nuestros calzones. Mi vecina quiere estar segura de verme muerto, hinchado y mascado por mis gatos antes que ella se muera. Entonces cada vez que me calzo los auriculares por las noches ella duerme en paz y entre pedo y ronquido vuelvo a enchufar el equipo a las 3 de la mañana de un martes y la despierto con Aphex Twins. Come to daddy, puta de mierda.

Mi amigo Tadeo sólo quiere tener la seguridad que los porrones y los puchos no se terminen. Y con eso vive absolutamente feliz. La seguridad confiere felicidad, eso es precisamente lo que aprendemos durante todos los años de adoctrinamiento sarmientista. 7 años de primaria + 5 de secundaria solamente para que te cases con fotito en jardín incluido, sonrisas para todo el mundo, el nono otra vez empedo. 12 años de tu vida para que le metas la pepona embardunada en leche a la petisa cara de ojete de turno y te excuses de haber sido una buena persona sencillamente para convertirte en un mandril lleno de piojos tras las rejas viendo cómo los nenes te arrojan maní a los ojos.

No me vengas conque no hay nada de malo en eso, porque sabemos relativizar lo suficiente como para saber de lo que estoy hablando.

Un inodoro se llena de sangre y tripas en el medio de la noche.

Alguien tira petardos y aún falta mucho para navidad.

Después sigo.
.

2 comentarios:

Anónimo on: 2 de mayo de 2011, 15:07 dijo...

y hay más??

wow!

{ Renzo } on: 2 de mayo de 2011, 16:32 dijo...

óu iéah, volvimos con toda la mierrrrrda revuelta, jujuju

 
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