¡Paren las rotativas! Hay un nuevo quilombo en el gallinero. Bueno, ya no tan nuevo, pero siempre es bueno ver esta clase de cosas, esperar un rato y ver qué onda.
Ok, esto va a ser largo, así que voy al punto: Cuando el Señor Ovni Press SA se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. O convertido en Elliott Ness. O en McCarthy. En un bicho deforme, vamos, desubicado en tiempo y lugar.
Chinchudo por su situación comenzó a obrar en consecuencia. Quizá por aburrimiento, quizá por mandato paterno, quizá para llamar la atención escribió un comunicado. Disculpen que copie y pegue algo tan largo:
OVNI Press y la protección del Copyright:
Seguramente en estos días escuchen (si no lo hicieron ya) sobre varios sitios que traducían y compartían cómics de nuestras licencias en forma ilegal y que han sido cerrados.
Sabemos que no cayó bien entre muchos cybernautas, pero lo cierto es que como representantes de Marvel, Dark Horse, The Walking Dead y otros, nos vemos en la obligación de defender nuestras licencias y denunciar a estos grupos. No queremos hacerle una guerra a la piratería, sabemos que es una batalla perdida, pero sí reconocemos que es nuestro derecho defender a nuestras editoras, que no autorizan bajo ningún concepto estas ediciones clandestinas.
Ciertos grupos se han comprometido a boicotear a la editorial. El derecho a elegir qué se compra y qué no es tan válido como el nuestro para exigir que no se traduzcan nuestras propias series, meses antes de que nosotros las editemos. Competimos contra ediciones ilegales que se amparan en que no tienen "fines de lucro".
Por todo esto queremos hacer algunas declaraciones:
1. No creemos que las "tradumaquetaciones" deban ser toleradas porque son "promoción" para nosotros. Tenemos gente dedicada a promocionar, y jamás optaron por hacerlo a través de ediciones clandestinas.
2. Tanto las ediciones originales como las nuestras expresan en los legales la prohibición de su reproducción total o parcial, sin previa autorización. Las "tradumaquetaciones" no están autorizadas ni por nosotros, ni por los dueños de las licencias.
3. Que no editemos la totalidad de los títulos de Marvel no hace "injusto" que no permitamos que se "tradumaqueten" y se comparta libremente el resto. No podemos "buscar un punto medio" como nos pidieron algunos de estos tradumaquetadores. Nuestra responsabilidad es hacia Marvel, no hacia ciertos títulos.
4. Que en nuestro país y en otros países de habla hispana no se puedan comprar ediciones en castellano (porque no llegan, no existen o no las pueden pagar) no hace que sea "injusto" que se prohiba compartirlas gratuitamente. Injusto es pagar por licencias que paralelamente se distribuyen ilegal y gratuitamente.
5. Hacer valer nuestros derechos comerciales no es un "capricho", es un derecho y es una obligación hacia nuestros licenciatarios. Sí, buscamos rédito económico, porque la edición de historietas es un negocio del que algunos intentamos vivir. Si las licencias fuesen gratuitas, si los autores no cobrasen, si el traductor, corrector, diseñador, editor, director, imprentero, encuadernador, fletero y distribuidor no cobrasen, los cómics serían gratuitos para todos. Pero la realidad es otra, mucha gente depende de que esto sea un negocio rentable.
6. Quien quiera encarar un emprendimiento de "tradumaquetación" debe saber que existe un marco legal que nos ampara en nuestro reclamo. No nos interesa hacer una "cacería de brujas", como le han llamado, sino que buscamos que nuestros títulos sean verdaderas "novedades", al menos entre los lectores de habla hispana.
Es innegable que la propuesta de Ovni Press es honesta, por cuatro motivos: primero porque enuncian sin tapujos que son una empresa capitalista que fue pensada únicamente para vender. No hay altruismo ni construcción cultural, tampoco están apostando a la magnificación de la historieta argentina. Ellos le pagan un permiso a Marvel, a Dark Horse o a Kirkman para publicar cosas en castellano y esperan obtener un rédito económico. Fin. En ese sentido es lo mismo Ovni Press que un McDonalds. Venden cosas empaquetadas, así que si cambian las palabras "papel" por "carne" es lo mismo.
Segundo, porque supuestamente están obligados. Es evidente que volverse un buchonazo solemne forma parte del paquete que se compra.
Tercero, porque lo enuncian dentro de un marco legal. Lo cual por supuesto está más que bien. ¿Importa tener en cuenta que ese marco legal jamás se revisó ni que enuncia criterios del tiempo de Matusalén, de cuando Internet y el concepto de compartir no existían? No sé si importa. Pero está bien, los tipos son legales. Y son honestos con esa legalidad. Al César lo que es del César.
El cuarto motivo de honestidad es que entre líneas se destaca que no entienden mucho de lo que están hablando cuando atacan a los sitios de distribución de comics tradumaquetados al castellano anteponiendo que todo este asunto es directamente un robo. Cuidado, yo no tengo la bola mágica ni me recibí de Guacho Pistola del Año. Yo tampoco entiendo muchas cosas.
Hablo desde mi postura, que es la de creador de comics y dibujante freelance. Me explico: trabajo principalmente en Estados Unidos como artista autónomo, bajo acuerdos comunmente llamados "Work-for-hire". Me considero un tipo muy afortunado por trabajar haciendo eso, aunque soy consciente del esfuerzo que implica labrarse una suerte de garantía de profesionalismo (aunque en el fondo no sé muy bien qué es eso... yo simplemente procuro entregar a tiempo y punto). 27, el comic que dibujé con guiones de Charles Soule en el 2010, agotó la tirada de sus dos primeros números y aún hoy se vende tranquilo pero sin pausas, aún teniendo la posibilidad de ser leído gratuitamente en forma de webcomic. Ser dibujante freelance me ha permitido tener el campo más o menos abierto para financiar mi propia existencia. Con 27 me compré una computadora de la hostia. Me mudé a una casa muy bonita (aunque no es mía), tengo mi propio "estudio" en el que laburar en paz sin joder a nadie. Sé que eventualmente puedo llegar a trabajar en las Big Two (apodo destinado a los dos monstruos editoriales estadounidenses: DC Comics, propiedad de AOL-Time-Warner, y Marvel Entertainment, propiedad de Disney) y cuando me preguntan qué haría si eso ocurriera yo simplemente encojo mis hombros y digo que va a estar todo bien ya que esa posibilidad no entra en conflicto con mis principios. Es un cliente más, así que aceptaría gustosamente cualquier encargo venido desde ahí ya que es lógico que me va a abrir las puertas a lo que realmente quiero hacer: trabajar con mis propias historias sin rendirle cuentas a nadie, en muchos sentidos. Entonces sé que dibujando cualquier capítulo de Batman, por poner un caso, voy a poder comprarme una casa. Y sé que si hago las cosas lo suficientemente bien, es decir, a mi manera, voy a poder laburar en paz y publicar cosas con una frecuencia de tiempo y sin ser empleado de nadie. El punto es que, para mí, dibujar Batman no implica el fin de mi carrera o la meta a alcanzar. Es otro paso que voy a atravesar.
Por otro lado, soy co-editor de un sello editorial naciente que apuesta a todo o nada en las posibilidades estéticas de los autores. No hay plan ni estrategia que no sea ésa: la de avalar la producción autoral por sobre todas las cosas. La editorial está establecida en dos frentes: el digital y el impreso. Si bien aún hay millones de cosas en estado de desarrollo y formación, ya que esto es un eterno aprendizaje, desde el principio se ha planteado que la pata digital (y gratuita) sea imprescindible. Es más, ese aspecto ni siquiera fue discutido, eso debía ser así. Y va a seguir siendo así. En lo que respecta al plano impreso, en lo que a mí respecta, con lo que gano en Estados Unidos puedo financiar mis propias publicaciones acá. No hay muchos secretos al respecto, Dead Pop es el lugar donde van a ver mis cosas publicadas de una manera o de otra. Es mi casa actual. Y nadie me regala nada y hasta es genial que así sea. Y no tengo problemas con eso. Con lo que gano allá publico acá. Y lo que publico acá eventualmente va a ser publicado allá. Una mano lava a la otra.
Ya todos saben, además, que publico un webcomic llamado El Aneurisma del Chico Punk. Va a ser el primero de muchos por venir, ya que, al igual que la producción de fanzines, es algo que es muy difícil de abandonar. Lo que hago básicamente con ese comic es, ni más ni menos, que regalar tres páginas por semana, sin pedir absolutamente nada a cambio. Lo hago porque me divierte, porque me des-tensiona, porque necesitaba producir mis cosas paralelamente a los encargos pagos. Y porque se me cantó el choto hacerlo. Disculpen mi francés.
Como autor integral, entonces, soy consciente de tres cosas (sí, perdón, hoy estoy enumerador... suele ocurrir): primero, que sin Internet yo no existiría. No podría trabajar para el exterior o no tendría el contacto permanente con clientes o autores o lectores. Tampoco podría haber conocido a Damian Connelly y por ende Dead Pop tampoco hubiese cobrado forma (o por lo menos yo no formaría parte). Y las tres páginas semanales de El Aneurisma serían pensadas de otra forma, probablemente para ser impresas en un libro. Y dudo mucho que me pusiera a pensar algo tan grande de antemano para ser impreso.
Segundo, que la distribución paralela de comics es un punto neurálgico que reditúa mi carrera en etapas: el capital simbólico que se desprende de esa distribución, tarde o temprano vuelve convertido en capital económico. Yo soy el "chico ése que hace el comic con el pibe de la mascarita", y al mismo tiempo los editores y clientes últimamente empiezan diciendo "che, tu laburo en el webcomic es muy bueno, ¿cuál es tu page rate? ¿Estás disponible para trabajar en un proyecto así y asá?". Sin sonar pretencioso, reduzco todo a lo simple: desde que empecé con El Aneurisma... he tenido el doble de ofertas laborales que cuando me rascaba el culo leyendo la última Batman. No hay absolutamente nada de malo ni traicionero ni inmoral en hacer lo que estoy haciendo ni en cómo lo estoy haciendo. Por otro lado, aquel que se descargue 27 sin poner un peso va a recordarme y va a saber apreciar mis futuros esfuerzos. Por algo se toma la molestia de perder algunos minutos buscando un link de descarga.
El tercer aspecto de la autoconsciencia es el feedback en el proceso creativo. Porque yo también, huelga decir, me bajo muchos comics. Y discos. Y películas. Y series. Y juegos. Y programas. No hay nada que ocultar en este aspecto, yo mismo recomiendo tal o cual cosa y posteriormente añado un link de descarga para que puedan ver o escuchar de qué estoy hablando. Bajo todo eso porque, entre otras cosas, me sirve como autor: lo hago porque mi cabeza crece y puedo empaparme de conocimiento y volver al tablero sabiendo que puedo encarar las cosas de otra manera. Ya sea mirar una película para ver la manera en que tal director planteó las cosas, ya sea para no hacer lo mismo que tal dibujante hizo en el comic X, ya sea para tener una copia en jpg para tener de referencia la paleta de colores que cierto colorista usó, ya sea para escuchar un disco que me permita generar un clima de comodidad mientras trabajo. Entonces descargo y comparto todo lo que pueda. Yo soy consciente de que todo eso va a volver económicamente a sus productores, aún asumiendo la falacia de que comprando una edición especial en dvd de Taxi Driver estoy dándole plata a Scorcese. Pero si hay un comic que me gusta, lo compro. Si hay una banda que admiro, pago la entrada y los voy a ver en vivo. Una cosa no tiene nada que ver con otra, o en todo caso, se interpenetran. Por eso, de lo que se trata es de descargar sin culpa ni paranoia.
Por eso incluso paso los links de las tradumaquetaciones de los comics en los que formé parte en Estados Unidos. Lo hago porque me es más sencillo hacerlo. Por ejemplo: mi novia detesta leer comics en inglés, y también detesta leer desde la computadora. Pero dudo que por lo pronto vaya a existir una edición en español de 27, por ejemplo. Entonces se elije el mal menor, ella cuenta con la versión tradumaquetada del comic para leerlo cuantas veces quiera. Y así como lo hice con ella lo hago con cualquiera que me lo pida, siempre y cuando los links estén activos. Lo hago porque entre otras cosas es una linda historia. Quizá yo no esté conforme por cómo la dibujé, pero eso siempre me pasa. Soy demasiado autocrítico con mi laburo. Aparte convengamos, hay unas cuantas páginas ahí que podrían ser siete veces mejor hechas.
En fin, por muchos motivos me parece que al menos puedo utilizar este espacio y descargar un poco, aún sin tener, insisto, la Gran Verdad implantada en mis neuronas.
Pero es loco que la clase de comunicados emitidos por Ovni Press existan. Es loco y es triste, porque habla a las claras de un sistema rancio que se agita y camina como un zombie que en vez de morder sólo se mueve espásticamente dejando olor a podrido por todos lados.
No importa que un autor español, un músico o un reconocido escritor de novelas o cómics dejen bien en claro que el sistema zombie lo único que se merece es un piadoso disparo en la cabeza. No importa que existan espacios de construcción en los que se debata dónde empieza y termina el tan mentado derecho de autor. No importa que incluso exista una Declaración conjunta sobre libertad de expresión e Internet. No importa que se haya dicho mil y una vez que el concepto de piratería no es aplicable en este caso. No importa que se den estadísticas y números duros acerca de cómo la distribución paralela de discos, por ejemplo, no afecta en absoluto a las ventas. No importa un choto, de todas maneras hay gente que se tiene que poner la gorra y exponer su queja de vecina indignada que no puede creer cómo puede ser que, pagando sus impuestos puntualmente, haya borrachos en la esquina armando desmanes.
Gente de Ovni Press, dejen de ser tan mojigatos. El mundo editorial está atravesando por un vórtex que cambia de forma todos los días. Es un complejo sistema en donde creadores, productores, intermediarios y lectores están todos revoltijeándose en el inodoro. Esto va a ser así por un largo tiempo, estimo, ya que hay muchísimos factores que deben tenerse en cuenta para que haya una ilusoria normalidad (o lo que ustedes entienden por normalidad). Mientras tanto, si quieren ganar dinero, abran un McDonalds. O una inmobiliaria. Pero si prefieren meterse en esta clase de terrenos, abran las orejas y sepan adecuarse al carro. No ganan absolutamente nada poniéndose en señoronas clamando la cabeza de un pobre gilipollas que decide perder el tiempo y utilizar sus conocimientos en Illustrator para traducir al castellano su comic preferido. Ese pibe está compartiendo algo que le gustó y sabe que habrá otros que van a aprovecharlo de quince maneras distintas. No ganan nada lambisconeando a Marvel obedeciendo la cláusula de defensa de la regalía. No ganan nada blandiendo el dedito en nombre de una ley de oferta y demanda que está poniéndose en entredicho permanentemente. No ganan nada agitando las banderas de los derechos de autor porque desde el vamos no están defendiendo eso, están defendiendo el hecho de que hay muchachos que les tocan el culo a su triste concepto de libre-empresa.
Lo que más llama la atención en ustedes, gente de Ovni Press, es la directa negación, el "no tolerar" en vez de ponerse a pensar medio segundo qué puede servir en todo este asunto. Es paradójico que, en tanto empresa consciente de los vaivenes económicos, estén imposibilitados en pensar en un sistema de consenso en vez de enunciar la intolerancia. No hay por qué sorprenderse, teniendo en cuenta que desde los dueños de la franquicia, sus jefes, existe el mismo pensamiento. Son industrias culturales que se asustan y le temen al monstruo con dientes que para ellos simboliza Internet, cuando en realidad el comiquero habitual es un fetichista del papel que va a comprar la edición impresa de todas maneras. Ustedes se lamentan de que "es una batalla perdida" combatir el asunto, cuando en realidad no hay por qué combatir ni establecer batallas ni enfrentamientos ni nada. Ahí, creo, está la gran falacia de su comunicado.
En fin, ¿por qué empecé destacando mis labores de autor en todo este asunto? Porque a ustedes, muchachos de Ovni Press, les da exactamente lo mismo publicar a Brian Michael Bendis, Robert Kirkman o Poroto Flores. Siempre y cuando esté incluido dentro de lo que pagan, ustedes traducen, publican y distribuyen. Como dije al principio, ésa es su apuesta comercial, no es otra (1). Y está perfecto, cada cual hace de su culo una flor. Los consumidores que pacientemente compran sus comics, quizá deberían fijarse en que la editorial no lo hace por amor. Su intención no es la de generar un pensamiento relacionado al futuro de la producción historietística argentina. No es la de evangelizar descarriados y llevar la palabra ahí donde no hay acceso. No es salvar el mundo. Su propósito es vender comics, sean cuales sean, sin chistar. Le importa tres chotas quiénes los hagan. Mierda, hasta me hacen preferir el amiguismo ramplón de Fierro. Al menos ellos publican a sus compañeros de tragos (2).
Si están asustados porque no pueden vender lo suficiente para comprarse una nueva Mac, búsquense otro trabajo. O lean. Leer siempre es bueno, ¿sabían? Miren, justo acá encontré un link para leer algo interesante. Se los paso, bájenselo. Es gratis.
(1) Y si en todo caso deciden pegar un volantazo y empezar a publicar única y exclusivamente comics nacionales o si les pagan directamente a los autores para comprarles el derecho a explotación de sus obras (Kirkman y su The Walking Dead no entran en esta categoría, el gordo es en sí mismo una franquicia con patas), de igual manera tienen que hacer un llamado a la reflexión... si es que hay interés en los escaneadores de difundir y compartir esos libros (ver punto 2). Por lo visto, en su sección de libros noto que ninguno está en los listados de los foros de descarga, así que no sé por qué tanta queja.
(2) Cabe preguntarse por qué no existen copias escaneadas de Fierro. Si hay algo que prevalece en la mente de un escaneador es el concepto de interés: escaneo o tradumaqueteo porque sé que puede interesarle a alguien. Ergo, ¿hay alguien interesado en perder el tiempo descargando los números de Fierro? Si los hubiera, me parece que este pie de página no tendría sentido.





