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Los muertos que caminan

/ sábado, 1 de septiembre de 2012 /


¡Paren las rotativas! Hay un nuevo quilombo en el gallinero. Bueno, ya no tan nuevo, pero siempre es bueno ver esta clase de cosas, esperar un rato y ver qué onda.

Ok, esto va a ser largo, así que voy al punto: Cuando el Señor Ovni Press SA se despertó una mañana después de un sueño intranquilo, se encontró sobre su cama convertido en un monstruoso insecto. O convertido en Elliott Ness. O en McCarthy. En un bicho deforme, vamos, desubicado en tiempo y lugar.

Chinchudo por su situación comenzó a obrar en consecuencia. Quizá por aburrimiento, quizá por mandato paterno, quizá para llamar la atención escribió un comunicado. Disculpen que copie y pegue algo tan largo:

OVNI Press y la protección del Copyright:
Seguramente en estos días escuchen (si no lo hicieron ya) sobre varios sitios que traducían y compartían cómics de nuestras licencias en forma ilegal y que han sido cerrados.
Sabemos que no cayó bien entre muchos cybernautas, pero lo cierto es que como representantes de Marvel, Dark Horse, The Walking Dead y otros, nos vemos en la obligación de defender nuestras licencias y denunciar a estos grupos. No queremos hacerle una guerra a la piratería, sabemos que es una batalla perdida, pero sí reconocemos que es nuestro derecho defender a nuestras editoras, que no autorizan bajo ningún concepto estas ediciones clandestinas.
Ciertos grupos se han comprometido a boicotear a la editorial. El derecho a elegir qué se compra y qué no es tan válido como el nuestro para exigir que no se traduzcan nuestras propias series, meses antes de que nosotros las editemos. Competimos contra ediciones ilegales que se amparan en que no tienen "fines de lucro".
Por todo esto queremos hacer algunas declaraciones:
1. No creemos que las "tradumaquetaciones" deban ser toleradas porque son "promoción" para nosotros. Tenemos gente dedicada a promocionar, y jamás optaron por hacerlo a través de ediciones clandestinas.
2. Tanto las ediciones originales como las nuestras expresan en los legales la prohibición de su reproducción total o parcial, sin previa autorización. Las "tradumaquetaciones" no están autorizadas ni por nosotros, ni por los dueños de las licencias.
3. Que no editemos la totalidad de los títulos de Marvel no hace "injusto" que no permitamos que se "tradumaqueten" y se comparta libremente el resto. No podemos "buscar un punto medio" como nos pidieron algunos de estos tradumaquetadores. Nuestra responsabilidad es hacia Marvel, no hacia ciertos títulos.
4. Que en nuestro país y en otros países de habla hispana no se puedan comprar ediciones en castellano (porque no llegan, no existen o no las pueden pagar) no hace que sea "injusto" que se prohiba compartirlas gratuitamente. Injusto es pagar por licencias que paralelamente se distribuyen ilegal y gratuitamente.
5. Hacer valer nuestros derechos comerciales no es un "capricho", es un derecho y es una obligación hacia nuestros licenciatarios. Sí, buscamos rédito económico, porque la edición de historietas es un negocio del que algunos intentamos vivir. Si las licencias fuesen gratuitas, si los autores no cobrasen, si el traductor, corrector, diseñador, editor, director, imprentero, encuadernador, fletero y distribuidor no cobrasen, los cómics serían gratuitos para todos. Pero la realidad es otra, mucha gente depende de que esto sea un negocio rentable.
6. Quien quiera encarar un emprendimiento de "tradumaquetación" debe saber que existe un marco legal que nos ampara en nuestro reclamo. No nos interesa hacer una "cacería de brujas", como le han llamado, sino que buscamos que nuestros títulos sean verdaderas "novedades", al menos entre los lectores de habla hispana.

Es innegable que la propuesta de Ovni Press es honesta, por cuatro motivos: primero porque enuncian sin tapujos que son una empresa capitalista que fue pensada únicamente para vender. No hay altruismo ni construcción cultural, tampoco están apostando a la magnificación de la historieta argentina. Ellos le pagan un permiso a Marvel, a Dark Horse o a Kirkman para publicar cosas en castellano y esperan obtener un rédito económico. Fin. En ese sentido es lo mismo Ovni Press que un McDonalds. Venden cosas empaquetadas, así que si cambian las palabras "papel" por "carne" es lo mismo.

Segundo, porque supuestamente están obligados. Es evidente que volverse un buchonazo solemne forma parte del paquete que se compra.

Tercero, porque lo enuncian dentro de un marco legal. Lo cual por supuesto está más que bien. ¿Importa tener en cuenta que ese marco legal jamás se revisó ni que enuncia criterios del tiempo de Matusalén, de cuando Internet y el concepto de compartir no existían? No sé si importa. Pero está bien, los tipos son legales. Y son honestos con esa legalidad. Al César lo que es del César.

El cuarto motivo de honestidad es que entre líneas se destaca que no entienden mucho de lo que están hablando cuando atacan a los sitios de distribución de comics tradumaquetados al castellano anteponiendo que todo este asunto es directamente un robo. Cuidado, yo no tengo la bola mágica ni me recibí de Guacho Pistola del Año. Yo tampoco entiendo muchas cosas.

Hablo desde mi postura, que es la de creador de comics y dibujante freelance. Me explico: trabajo principalmente en Estados Unidos como artista autónomo, bajo acuerdos comunmente llamados "Work-for-hire". Me considero un tipo muy afortunado por trabajar haciendo eso, aunque soy consciente del esfuerzo que implica labrarse una suerte de garantía de profesionalismo (aunque en el fondo no sé muy bien qué es eso... yo simplemente procuro entregar a tiempo y punto). 27, el comic que dibujé con guiones de Charles Soule en el 2010, agotó la tirada de sus dos primeros números y aún hoy se vende tranquilo pero sin pausas, aún teniendo la posibilidad de ser leído gratuitamente en forma de webcomic. Ser dibujante freelance me ha permitido tener el campo más o menos abierto para financiar mi propia existencia. Con 27 me compré una computadora de la hostia. Me mudé a una casa muy bonita (aunque no es mía), tengo mi propio "estudio" en el que laburar en paz sin joder a nadie. Sé que eventualmente puedo llegar a trabajar en las Big Two (apodo destinado a los dos monstruos editoriales estadounidenses: DC Comics, propiedad de AOL-Time-Warner, y Marvel Entertainment, propiedad de Disney) y cuando me preguntan qué haría si eso ocurriera yo simplemente encojo mis hombros y digo que va a estar todo bien ya que esa posibilidad no entra en conflicto con mis principios. Es un cliente más, así que aceptaría gustosamente cualquier encargo venido desde ahí ya que es lógico que me va a abrir las puertas a lo que realmente quiero hacer: trabajar con mis propias historias sin rendirle cuentas a nadie, en muchos sentidos. Entonces sé que dibujando cualquier capítulo de Batman, por poner un caso, voy a poder comprarme una casa. Y sé que si hago las cosas lo suficientemente bien, es decir, a mi manera, voy a poder laburar en paz y publicar cosas con una frecuencia de tiempo y sin ser empleado de nadie. El punto es que, para mí, dibujar Batman no implica el fin de mi carrera o la meta a alcanzar. Es otro paso que voy a atravesar.

Por otro lado, soy co-editor de un sello editorial naciente que apuesta a todo o nada en las posibilidades estéticas de los autores. No hay plan ni estrategia que no sea ésa: la de avalar la producción autoral por sobre todas las cosas. La editorial está establecida en dos frentes: el digital y el impreso. Si bien aún hay millones de cosas en estado de desarrollo y formación, ya que esto es un eterno aprendizaje, desde el principio se ha planteado que la pata digital (y gratuita) sea imprescindible. Es más, ese aspecto ni siquiera fue discutido, eso debía ser así. Y va a seguir siendo así. En lo que respecta al plano impreso, en lo que a mí respecta, con lo que gano en Estados Unidos puedo financiar mis propias publicaciones acá. No hay muchos secretos al respecto, Dead Pop es el lugar donde van a ver mis cosas publicadas de una manera o de otra. Es mi casa actual. Y nadie me regala nada y hasta es genial que así sea. Y no tengo problemas con eso. Con lo que gano allá publico acá. Y lo que publico acá eventualmente va a ser publicado allá. Una mano lava a la otra.

Ya todos saben, además, que publico un webcomic llamado El Aneurisma del Chico Punk. Va a ser el primero de muchos por venir, ya que, al igual que la producción de fanzines, es algo que es muy difícil de abandonar. Lo que hago básicamente con ese comic es, ni más ni menos, que regalar tres páginas por semana, sin pedir absolutamente nada a cambio. Lo hago porque me divierte, porque me des-tensiona, porque necesitaba producir mis cosas paralelamente a los encargos pagos. Y porque se me cantó el choto hacerlo. Disculpen mi francés.

Como autor integral, entonces, soy consciente de tres cosas (sí, perdón, hoy estoy enumerador... suele ocurrir): primero, que sin Internet yo no existiría. No podría trabajar para el exterior o no tendría el contacto permanente con clientes o autores o lectores. Tampoco podría haber conocido a Damian Connelly y por ende Dead Pop tampoco hubiese cobrado forma (o por lo menos yo no formaría parte). Y las tres páginas semanales de El Aneurisma serían pensadas de otra forma, probablemente para ser impresas en un libro. Y dudo mucho que me pusiera a pensar algo tan grande de antemano para ser impreso.

Segundo, que la distribución paralela de comics es un punto neurálgico que reditúa mi carrera en etapas: el capital simbólico que se desprende de esa distribución, tarde o temprano vuelve convertido en capital económico. Yo soy el "chico ése que hace el comic con el pibe de la mascarita", y al mismo tiempo los editores y clientes últimamente empiezan diciendo "che, tu laburo en el webcomic es muy bueno, ¿cuál es tu page rate? ¿Estás disponible para trabajar en un proyecto así y asá?". Sin sonar pretencioso, reduzco todo a lo simple: desde que empecé con El Aneurisma... he tenido el doble de ofertas laborales que cuando me rascaba el culo leyendo la última Batman. No hay absolutamente nada de malo ni traicionero ni inmoral en hacer lo que estoy haciendo ni en cómo lo estoy haciendo. Por otro lado, aquel que se descargue 27 sin poner un peso va a recordarme y va a saber apreciar mis futuros esfuerzos. Por algo se toma la molestia de perder algunos minutos buscando un link de descarga.

El tercer aspecto de la autoconsciencia es el feedback en el proceso creativo. Porque yo también, huelga decir, me bajo muchos comics. Y discos. Y películas. Y series. Y juegos. Y programas. No hay nada que ocultar en este aspecto, yo mismo recomiendo tal o cual cosa y posteriormente añado un link de descarga para que puedan ver o escuchar de qué estoy hablando. Bajo todo eso porque, entre otras cosas, me sirve como autor: lo hago porque mi cabeza crece y puedo empaparme de conocimiento y volver al tablero sabiendo que puedo encarar las cosas de otra manera. Ya sea mirar una película para ver la manera en que tal director planteó las cosas, ya sea para no hacer lo mismo que tal dibujante hizo en el comic X, ya sea para tener una copia en jpg para tener de referencia la paleta de colores que cierto colorista usó, ya sea para escuchar un disco que me permita generar un clima de comodidad mientras trabajo. Entonces descargo y comparto todo lo que pueda. Yo soy consciente de que todo eso va a volver económicamente a sus productores, aún asumiendo la falacia de que comprando una edición especial en dvd de Taxi Driver estoy dándole plata a Scorcese. Pero si hay un comic que me gusta, lo compro. Si hay una banda que admiro, pago la entrada y los voy a ver en vivo. Una cosa no tiene nada que ver con otra, o en todo caso, se interpenetran. Por eso, de lo que se trata es de descargar sin culpa ni paranoia.

Por eso incluso paso los links de las tradumaquetaciones de los comics en los que formé parte en Estados Unidos. Lo hago porque me es más sencillo hacerlo. Por ejemplo: mi novia detesta leer comics en inglés, y también detesta leer desde la computadora. Pero dudo que por lo pronto vaya a existir una edición en español de 27, por ejemplo. Entonces se elije el mal menor, ella cuenta con la versión tradumaquetada del comic para leerlo cuantas veces quiera. Y así como lo hice con ella lo hago con cualquiera que me lo pida, siempre y cuando los links estén activos. Lo hago porque entre otras cosas es una linda historia. Quizá yo no esté conforme por cómo la dibujé, pero eso siempre me pasa. Soy demasiado autocrítico con mi laburo. Aparte convengamos, hay unas cuantas páginas ahí que podrían ser siete veces mejor hechas.

En fin, por muchos motivos me parece que al menos puedo utilizar este espacio y descargar un poco, aún sin tener, insisto, la Gran Verdad implantada en mis neuronas. 

Pero es loco que la clase de comunicados emitidos por Ovni Press existan. Es loco y es triste, porque habla a las claras de un sistema rancio que se agita y camina como un zombie que en vez de morder sólo se mueve espásticamente dejando olor a podrido por todos lados.

No importa que un autor español, un músico o un reconocido escritor de novelas o cómics dejen bien en claro que el sistema zombie lo único que se merece es un piadoso disparo en la cabeza. No importa que existan espacios de construcción en los que se debata dónde empieza y termina el tan mentado derecho de autor. No importa que incluso exista una Declaración conjunta sobre libertad de expresión e Internet. No importa que se haya dicho mil y una vez que el concepto de piratería no es aplicable en este caso. No importa que se den estadísticas y números duros acerca de cómo la distribución paralela de discos, por ejemplo, no afecta en absoluto a las ventas. No importa un choto, de todas maneras hay gente que se tiene que poner la gorra y exponer su queja de vecina indignada que no puede creer cómo puede ser que, pagando sus impuestos puntualmente, haya borrachos en la esquina armando desmanes.

Gente de Ovni Press, dejen de ser tan mojigatos. El mundo editorial está atravesando por un vórtex que cambia de forma todos los días. Es un complejo sistema en donde creadores, productores, intermediarios y lectores están todos revoltijeándose en el inodoro. Esto va a ser así por un largo tiempo, estimo, ya que hay muchísimos factores que deben tenerse en cuenta para que haya una ilusoria normalidad (o lo que ustedes entienden por normalidad). Mientras tanto, si quieren ganar dinero, abran un McDonalds. O una inmobiliaria. Pero si prefieren meterse en esta clase de terrenos, abran las orejas y sepan adecuarse al carro. No ganan absolutamente nada poniéndose en señoronas clamando la cabeza de un pobre gilipollas que decide perder  el tiempo y utilizar sus conocimientos en Illustrator para traducir al castellano su comic preferido. Ese pibe está compartiendo algo que le gustó y sabe que habrá otros que van a aprovecharlo de quince maneras distintas. No ganan nada lambisconeando a Marvel obedeciendo la cláusula de defensa de la regalía. No ganan nada blandiendo el dedito en nombre de una ley de oferta y demanda que está poniéndose en entredicho permanentemente. No ganan nada agitando las banderas de los derechos de autor porque desde el vamos no están defendiendo eso, están defendiendo el hecho de que hay muchachos que les tocan el culo a su triste concepto de libre-empresa.

Lo que más llama la atención en ustedes, gente de Ovni Press, es la directa negación, el "no tolerar" en vez de ponerse a pensar medio segundo qué puede servir en todo este asunto. Es paradójico que, en tanto empresa consciente de los vaivenes económicos, estén imposibilitados en pensar en un sistema de consenso en vez de enunciar la intolerancia. No hay por qué sorprenderse, teniendo en cuenta que desde los dueños de la franquicia, sus jefes, existe el mismo pensamiento. Son industrias culturales que se asustan y le temen al monstruo con dientes que para ellos simboliza Internet, cuando en realidad el comiquero habitual es un fetichista del papel que va a comprar la edición impresa de todas maneras. Ustedes se lamentan de que "es una batalla perdida" combatir el asunto, cuando en realidad no hay por qué combatir ni establecer batallas ni enfrentamientos ni nada. Ahí, creo, está la gran falacia de su comunicado.

En fin, ¿por qué empecé destacando mis labores de autor en todo este asunto? Porque a ustedes, muchachos de Ovni Press, les da exactamente lo mismo publicar a Brian Michael Bendis, Robert Kirkman o Poroto Flores. Siempre y cuando esté incluido dentro de lo que pagan, ustedes traducen, publican y distribuyen. Como dije al principio, ésa es su apuesta comercial, no es otra (1). Y está perfecto, cada cual hace de su culo una flor. Los consumidores que pacientemente compran sus comics, quizá deberían fijarse en que la editorial no lo hace por amor. Su intención no es la de generar un pensamiento relacionado al futuro de la producción historietística argentina. No es la de evangelizar descarriados y llevar la palabra ahí donde no hay acceso. No es salvar el mundo. Su propósito es vender comics, sean cuales sean, sin chistar. Le importa tres chotas quiénes los hagan. Mierda, hasta me hacen preferir el amiguismo ramplón de Fierro. Al menos ellos publican a sus compañeros de tragos (2).

Si están asustados porque no pueden vender lo suficiente para comprarse una nueva Mac, búsquense otro trabajo. O lean. Leer siempre es bueno, ¿sabían? Miren, justo acá encontré un link para leer algo interesante. Se los paso, bájenselo. Es gratis.


(1) Y si en todo caso deciden pegar un volantazo y empezar a publicar única y exclusivamente comics nacionales o si les pagan directamente a los autores para comprarles el derecho a explotación de sus obras (Kirkman y su The Walking Dead no entran en esta categoría, el gordo es en sí mismo una franquicia con patas), de igual manera tienen que hacer un llamado a la reflexión... si es que hay interés en los escaneadores de difundir y compartir esos libros (ver punto 2). Por lo visto, en su sección de libros noto que ninguno está en los listados de los foros de descarga, así que no sé por qué tanta queja.

(2) Cabe preguntarse por qué no existen copias escaneadas de Fierro. Si hay algo que prevalece en la mente de un escaneador es el concepto de interés: escaneo o tradumaqueteo porque sé que puede interesarle a alguien. Ergo, ¿hay alguien interesado en perder el tiempo descargando los números de Fierro? Si los hubiera, me parece que este pie de página no tendría sentido.

JG

/ sábado, 10 de marzo de 2012 /

"El acto de dibujar es algo mágico. La magia está a nuestro alrededor, y con el tiempo se convierte en una técnica de comunicación. La busco en todo momento, pero es difícil de conseguir."

Jean Giraud, 
a.k.a. Moebius
a.k.a. Gir

(1938-2012)


seis pensamientos aleatorios... y carlos trillo

/ lunes, 9 de mayo de 2011 /



Pues bien, amigos y amigas, se ha muerto una de las vacas sagradas de la historieta argentina. Empecé a escribir hace un rato una serie de sensaciones que se desprendieron de la noticia de la muerte de Carlos Trillo y lo terminé borrando. Esos parrafitos me parecieron cursis, afectados, solemnes, condescendientes y pedorros. Empiezo de vuelta, entonces.

Nunca leí lo suficiente de Trillo. Algunas cosas me parecieron muy bonitas y otras definitivamente olvidables. Me acuerdo que Cybersix me gustaba cuando era chico pero Clara de Noche es una estafa. El Loco Chavez ha envejecido bastante, a pesar de que algunos aspectos aún se la bancan. Las Puertitas del Señor López están bien, yo que sé. Borderline arranca bien y decae muy, muy feo. No leí sus últimas cosas excepto Sarna. No lo conocí en vivo y en directo ni tampoco fue mi amigo. No sé por qué debería escribir nada acerca de él, no sé quién me estoy creyendo. ¿Otra vez apuntando soretes contra el ventilador, Podestá? ¿Es que acaso no has tenido suficiente, chaval?

Nah, todo lo contrario. Me pasa que quiero defender a Trillo y no me sale. Se ha vuelto por derecho propio uno de los íconos de la historieta argentina y me saco el sombrero por eso. Es una mierda que se muera gente, especialmente historietistas. Es una mierda mientras Nik siga vivo y chupando vino cheto en las publicidades de los cines.


Pensamiento aleatorio 1:

No hay guionistas buenos últimamente. No hay gente que expanda el lenguaje. Supongo que lo que tenía de bueno Trillo era que inventaba palabras dentro del extenso idioma que es la historieta. O sea, se entiende: en ese idioma donde muchos utilizan un puñado de palabras, Trillo se preocupaba por extender el diccionario. Sin ponerse a pensar un Watchmen, tampoco la pavada che. Sencillamente contaba. A tontas y a locas, a veces, pero contaba y bien en casi todas sus cosas.

Es decir que su muerte anuncia algo de lo que venía suponiendo y que hasta este momento culpaba a mi paranoia por sacar tan pedorra suposición: no hay guionistas. No hay gente que cuente. Sí, hay oficinistas y maníaticos de la máquina de escribir. Por supuesto, de eso hay en todos lados. Pero están faltando personas que se monten la mochila de la historieta y suban una montaña en patas y sin sogas. O dicho de otra manera, faltan personas que se apropien del lenguaje y lo conviertan en su único estandarte. ¿Trillo era escritor? ¿Ha publicado alguna novela, una antología de cuentos o una selección de poemas? Consulto Wikipedia (perdón si la fuente no es fiable) y no encuentro nada de eso. Si acaso lo tengo que defender es porque se murió un historietista en el sentido genuino de la palabra. Sin desmerecer a aquellas personas que quieran la interdisciplinariedad, por supuesto. Está bueno ser políglota y surfear entre diferentes bodoques de lenguaje. 

Pero a la historieta la agarrás en serio o no la agarrás. Y de vuelta, son muy poquitos aquellos que asumen el reto. A medio camino entre el laburo de hormiga obrera y rey del hormiguero, es innegable que Trillo asumió el reto.


Pensamiento aleatorio 2:

Hoy agarré mi tomito recopilatorio de Cybersix y me di cuenta que está hecho por dos personas muertas. Por supuesto, no es nada nuevo y no hay por qué buscarle una simbología extraña a eso, como si fuera un libro mágico. Aunque sí, de alguna forma ése es un libro mágico. Cualquier libro con historietas adentro es, para mí, un libro mágico. Haciendo silogismos trasnochados, la historieta es magia (y acá podríamos establecer un nexo entre la magia pelotuda de Harry Potter y el concepto de magia de Moore, totalmente ligado al lenguaje... y nos vamos al anterior pensamiento aleatorio y asi todo tiene que ver con todo). La historieta es alquimia. Entonces ver que las personas que han hecho esos libros de pronto desaparecen te hace preguntar varias cosas. Más si tuviste un domingo de bajón y películas berretas. Te hace preguntar, en primer lugar, qué va a ser de vos como productor de cosas cuando desaparezcas. Qué les va a ocurrir a tus historias, adónde van a ir las tramas, subtramas, nodos argumentales y síntesis diegéticas. O lo que equivale a decir: que fue de todo eso. Para qué sirvió. ¿Dónde está la magia? El último que apague la luz.


Pensamiento aleatorio 3:

Entonces viene gente y me pregunta por qué hago lo que hago. Y yo que sé por qué hago lo que hago. Cada día lo entiendo menos. Esa misma gente puede preguntarme, como yo tranquilamente puedo preguntarme un domingo a la noche, si hacer historietas realmente sirve para algo. Y puedo responder que hacer historietas no sirve para nada. No va a cambiar el mundo o no va a curar una persona o no va a salvar a ningún perro. Pero vaya detalle, yo (y unos cuantos más, estoy seguro) decidí volverme historietista luego de leer un par de historietas: el Swamp Thing de Moore, el Arkham Asylum de Morrison y el Cybersix de Carlos Trillo.

Pero insisto. No sé por qué hago lo que hago. Por supuesto que tampoco sé si vale la pena realmente hacerlo o saber con certeza quirúrjica por qué lo estoy haciendo. Mi única seguridad es que voy a sentarme una vez más en el tablero o en frente del bloc de notas y no voy a tener la más puta idea de por qué lo voy a hacer. Voy a quemarme las pestañas una y otra vez, voy a estresarme hasta se me cierre el culo o hasta que mi cara vuelva a ser una pizza o hasta ver fantasmas y sé que no voy a tener una sola pista de la validez de todo eso. Voy a editar libros, voy a pelearme con gente y amigos, me voy a volver viejo y de todas maneras voy a seguir sentándome en el tablero y es probable que sea asquerosamente rico o me muera en el medio de mi propia bosta (que, pensándolo bien, no tiene nada que ver con ser rico o pobre, el que avisa no es traidor), hasta que finalmente voy a desaparecer yo también así como todos desaparecemos de un momento a otro. Nadie está a salvo de La Dientuda.


Pensamiento aleatorio 4:

No importa. Vuelvo a Cybersix y le hecho un vistazo muy por encima. Las dos personas que crearon ese comic (excepto los fantasmas que dibujaron sus fondos y que hasta donde sé aún siguen vivas, todo sea dicho) murieron descompuestos. Más allá de que el dato encierra el morbo gilipollas y lo meramente anecdótico, sin dudas también encierra el bushido propio de cualquier productor de cosas: el despojo de lo físico. Gente que en pos de producir se olvida de sus envases y hasta los maltrata, sin querer o queriendo. Pero el dato también encierra la precariedad. El hecho de que moriremos enfermos y descompuestos, alejados no sólo de los gimnasios y los cuidados alimenticios sino también de una noción de seguridad. Nuestra profesión no es segura para nuestros cuerpecitos. ¿Me estoy yendo por las ramas? Creo que sí, pero piénselo medio segundo, joven granuliento que ha jurado delante de las tumbas de sus padres convertirse en historietista: le va a doler mucho el culo de tanto estar sentado y va a morir en un estado penoso.

Todos moriremos algún día y asústense si eso deja de ocurrir.


Pensamiento aleatorio 5:

Puedo ponerme pesado y nihilista despotricando contra los balbuceos lambiscones de muchos colegas míos que se lamentan o no pueden creer la muerte de Trillo. Sí, fue repentino y fue definitivamente un bajón, estoy de acuerdo. Pero tampoco hay necesidad de ponerse tan emo. A la larga, a uno de los mejores guionistas que ha dado la historieta argentina hay que decirle simplemente gracias y aquellos que pelotudeamos en esto deberíamos sentarnos a laburar con más fuerza y cojones, sabiendo que el lugar está vacante y es un lugar grande, muy grande y en el que entran varios. Nos paramos sobre los hombros de los gigantes, muchachos. Hagamos el esfuerzo y contemos las mejores historias que podamos.


Pensamiento aleatorio 6:

En Pussey, de Daniel Clowes, hay una viñeta estremecedora. Luego de una vida de dibujante con terribles devaneos existenciales y habiendo recorrido un largo camino que incluye editores explotadores, búsquedas metafísicas, comics mal dibujados, sueldos insuficientes y muy poco sexo, Dan Pussey finalmente muere en el futuro, en una especie de geriátrico futurista. Al otro día, en los anuncios necrológicos (televisados, ya que estamos hablando del futuro), leemos: "Pussey, Daniel Peter - Fallo respiratorio. Trabajó en la industria de la imprenta y telecomunicaciones. Sin descendencia."

Eso es lo que nos espera.
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you fucking people make me sick

/ jueves, 30 de diciembre de 2010 /


Caminando por el barrio con mi nuevo amigo Shitface buscando un kiosco que nos vendiera algunas cervezas a las 2 de la mañana de un día de semana, descubrimos que esta ciudad apesta y que ya nada tiene sentido en este lugar. Ya veníamos un poco tullidos a porronazos, por lo que nuestras retinas sólo alcanzaban a distinguir las lucecitas rojas de los taxis deslizandose cual moto de Kaneda en el horizonte, además de alguna que otra cara arrugada asomándose por la ventana y mostrándonos pequeños segundos de desolación. Lo demás era un cóctel neuronal de insípidos movimientos que revoloteaban alrededor de nuestros pasos. Shitface refunfuñaba por lo bajo: el hambre le estaba carcomiendo las tripas desde hacía varias horas y sabía que los galones de cebada provocándole un pequeño océano amarillo dentro de su estómago vacío sólo harían aumentar su bífida repleta de monos de culo rojo y sin vacunar dispuestos a masacrar cualquier niño inocente. Yo ya estaba advertido.

*
Un comic: Doghead, de Al Columbia. Es un comic viejo, del año '92, de cuando nuestro psicótico preferido aún era ayudante de Bill Sienkiewicz, de cuando imitaba a Dave McKean, de cuando aún no había prendido fuego los originales de Big Numbers y, obviamente, de cuando aún no se había puesto a dibujar The Biological Show (mucho tiempo después de las drogas, las putas y las limusinas que pagó con lo que le pagó Alan Moore). Acá igualmente podemos leer sus manías preferidas: el vouyerismo perverso-paranoico, los ambientes retro absolutamente asfixiantes, la ida de olla en las tramas, la poesía surrealista y los bichitos llenos de dientes mascando los estómagos de los niños, condensadas en historias cortas tan sórdidas como confusas y hasta melancólicas, ya que acá no se tomaba todo tan a la chacota como en The Biologial Show. Es clarísima la referencia a Sienkiewicz, es hasta un plagio. Aún no había roto su estilo y ni siquiera se había acercado a la estética de dibujito animado de los '20 que más tarde desarrollaría y en la que recaería por largo tiempo para darnos una visión aún más retorcida de la realidad. De todas formas el germen está ahí, diciéndonos que el mundo es un lugar decadente y tumefacto del cual sólo podremos obtener más perversión y soledad en cada puertita malcerrada en la que apenas podremos ver una fracción del infierno, fracción suficiente para quedar definitivamente pelotudos.

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Déjenme decirles una cosa acerca de Shitface: si el odio fuera medible y cuantificable en un paquete de Celusal, mi amigo sería la salina santiagueña. Este tipo venido de la nada con toda su mugre y esperpento únicamente desarrollado para sentir aversión a todo lo conocido nos ha hecho preguntar a Tadeo y a mí el verdadero significado de nuestras existencias. Difícilmente a Shitface pueda gustarle algo, en el sentido que a mí me pueden gustar las milanesas o una mujer de buenas tetas. Con razón o sin ella, nuestro nuevo inquilino debe estar poseído por algún dios de la degradación o la entropía, cosa que a veces es de agradecer. Me ha preguntado si no podía colaborar para este blog y yo he accedido, así que pronto lo tendremos por acá con sus desvaríos. Dios salve a la reina.

*
Una película: Gonzo: The life and work of Dr. Hunter S. Thompson, de Alex Gibney. Y sí, es como un chiste fácil, ¿verdad? Cualquiera que sea paranoico y considere que la vida apesta, tarde o temprano termina descubriendo a H. Thompson. Más allá del documental en sí, que recomiendo mucho a pesar de algunos vaivenes narrativos que apeniiitas flojean el resultado final, me detengo en la subjetividad total: deberían hacer una segunda parte que se llame The life and work of Fuckin' God Ralph Steadman. El amigo dibujante de Hunter realmente es la joya que reluce y hasta opaca de a ratos la figura del creador del gonzoperiodismo. Es un puto festival pa'l ojo detenerse a ver sus cosas, sus percepciones, su forma de laburar. Es más, los extras incluyen una amplia galería de su laburo, cosa que estoy consultando a cada rato y me está haciendo reconciliar con el arte automático. Yo siempre tuve a Luis Scafatti como una de mis influencias a seguir a la hora de laburar pero Scafatti, debemos reconocer, le roba bastante a Steadman en su visceralidad, en su percepción de la suciedad convertida en lo sublime, en el caos cotidiano devenido en pura antropología surrealista, en su empeño por demostrarnos que efectivamente lo que nos rodea definitivamente apesta pero que de cada detalle hediondo podemos extraer ciertas fracciones de belleza. Gracias Franco por el regalo!

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Tadeo, mientras, nos esperaba en casa totalmente sediento y pateando a mis gatos con total desparpajo, tratando de estudiar sus hábitos. Se presta por estos días a desarrollar una teoría conspirativa consistente en dilucidar cámaras de vigilancia en los parásitos de los gatos, por eso esa noche prefirió quedarse a esperar que mis mascotas cagaran en sus piedras para hurgar algún chip o dispositivo entre los gusanitos blancos. Lo peor de todo es que está totalmente seguro en que esa conspiración es efectiva y por eso patea a los bichos diciendoles a cada puntapié "¡maldita KGB!¡Si por lo menos me mandaras la colorada espía ésa que está más buena que cagar con la puerta abierta vaya y pase, pero lo único que tengo son clones de Gaturros apisonados por Lucifer!"

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Un disco: My father will guide me up a rope to the sky, de Swans. Y acá tenemos la razón del porqué del título de este post. Le podría decir a Tadeo que escriba algo recomendando hasta el cansancio este disco, de todas maneras aquellos que sigan este blog van a seguir mi consejo y van a conseguir las 8 canciones que componen un regreso que nadie podría decir que era muy esperado. Aunque no importa realmente eso, a esta altura. Michael Gira juntó a la mayoría de los chabones que desde 1982 estuvieron partiéndole la cabeza a la gente y les dijo, en plan Lost, "tenemos que volver!!". Y vaya manera de hacerlo, mecagüencristo. Volvió partiendo cabezas, machacando gente, escupiendo sobre las tumbas. Esto es a lo que yo llamaría algo así como la sordidez total del post-rock o el costado infernal y mala leche del folk. Baterías marciales que despegan gritos de fondo, violines desbaratados y enloquecidos entrando en turbas desenfrenadas de guitarras acústicas conducidas por los cuatro jinetes de un apocalipsis que ya mismo está ocurriendo. Ya con sólo escuchar ese significado de la putrefacción simbolizado en la primera canción, No words/no thoughts, pasando por You fucking people make me sick (deudora del mejor Current 93, por qué no, y con Devendra Banhart metiendo alguna que otra vocecilla) y cerrando con Little mouth, se puede llegar a tener una idea aproximada de los estados cognoscitivos adecuados para interpretar esta realidad de mierda.

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Pues bien, les decía al principio acerca de la terrible verdad que nos enfrentamos Shitface y yo: esta ciudad definitivamente es un agujero insano y apestoso. Fue la percepción de una estrella única y efímera pero al mismo tiempo duradera y relampagueante. El rayo rosa de Phil Dick, por qué no: ni lo suficientemente cierto como para montarnos todos en la misma ni lo suficientemente irreal como para descartarla de plano. Shitface está totalmente dispuesto a decirles por qué Córdoba Capital es una jaula de chanchos drogados: yo mientras tanto me reservo la opinión porque o soy masoca o soy tarado, pero hasta que no tenga ganas enquistadas de prenderla fuego mientras todos duermen acá me quedo yo, hurgando entre la mierda como mi amigo Tadeo pero en una mierda no conformada por desechos orgánicos (o mejor dicho, no sólo conformada por eso) sino configurada por parades mal rebocadas, kioscos pijoteros y demasiados avisos de toallas femeninas. Y cámaras de vigilancia, obviamente.
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El regreso

/ domingo, 5 de diciembre de 2010 /

Anoche mientras tomaba una cerveza con mi amigo Tadeo surgió el tema de El Regreso, así con mayúsculas y con toda la pompa ominosa, como si fuera tan peluda la cosa que no se pudiera agarrar con una sola mano. Claro, el motivo era nuestra supuesta vuelta a la vida bloggera, al hecho de estar viendo o leyendo cualquier cosa y tenerla en cuenta para comentarla en un post a la vieja usanza, sin botoncitos de Me gusta en el medio. Pero yo lo conozco a Tadeo y sé de lo que me habla cuando me dice esas cosas, incluso hasta cuando se queda callado.

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Bueno, es que viene al caso. Me reencontré con muchos discos que hacía años que no escuchaba. Mondo Bizarro de los Ramones o King for a day de Faith no more por decir solamente dos casos. Siempre bajando discos de gente nueva, siempre tanta música perdida en el horizonte por descubrir que a veces un buen chapuzón en las viejas fuentes no indica que te vayas a ensuciar. De los Ramones es al pedo que hable: cualquiera que haya adolescido en los 90's va a saber que el Mondo Bizarro es EL disco, ¿quizá de la mano del Nevermind? Quién sabe, para mí si. Es más, es probable que no me equivoque al decir que éste es quizá el disco más "grunge" de los Ramones. Y bueno, para King for a day sólo puedo llegar a decir que The Gentle art of making enemies se volvió mi oración antes de irme a dormir para pedirle al Dios Superpancho que no lluevan tantas papitas sobre mi cabeza.

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"Es que nadie regresa nunca.", me dice Tadeo. "Nuestra mente es un influjo estático de permanencia. Somos simplemente átomos desplazandonos de manera quieta. El que se mueve es el mundo. El regreso es un concepto que no existe". Caramba, ese muchacho debería dejar de comer pintura, pero no puedo dejar de darle un poco de razón si lo pienso por dos segundos.

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Y justamente la sincronicidad junguiana se desplaza en los cómics, cuando efectivamente leo que Batman ha vuelto a ser Bruce Wayne, que Bruce Wayne ha vuelto de estar perdido en el tiempo y que tiene ganas de volver a ser Batman para despuntar el vicio. Robin no volvió a ser Robin, el Robin que está ahora le rompe los huevos a otro Batman con ganas de seguir siendo Batman, pero que definitivamente no es el Batman que todos queremos sino que en realidad es Robin disfrazado. Ah, y Bruce Wayne vuelve para hacer una Pyme. Lo más loco del asunto es que estoy hablando en serio.

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O sea, está todo estático pero en movimiento. Las cosas cambian ni lo suficiente como para que todo sea irreversible ni tan poco para que no se note. "Vivimos en una de ésas bolas con nieve adentro que tanto les gusta a los yanquis", insiste Tadeo. "Vos la movés y la agitás, pero tarde o temprano los copitos vuelven a su lugar." ¿Entonces nada de esto tiene sentido? Le pregunto. "Quiero más cerveza", responde el muy guampudo.

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Claro, ahí está A History of violence resumiendo un poco las cosas. De hecho, el nombre de la película encubre no una historia de violencia, sino una historia de regreso. Una lectura posible: el asesino vuelve tras sus pasos a tratar de arreglar un poco las cosas para que su futuro no se le vaya a la bosta. Y haciéndolo y todo, lo único que queda es la incertidumbre, salvo por el hecho de que ya todos sabemos que el asesino seguirá siendo asesino. No hay vuelta atrás. O sí, mejor dicho. Está toda la vuelta atrás del mundo. Claro, si el concepto de regreso no existe, la vuelta o no vuelta no tiene ningún sentido.

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Entonces, Tadeo, ya que estás en pija, ¿se vuelve de la muerte, por ejemplo? "Oh si, todo el tiempo. ¿Cuándo va a ser el día en que reconozcamos que todos los muertos están vivos, respirándonos en la nuca?" ¿En forma de fantasmas? "No seas idiota, Pode. Con nuestra mente podemos hacer lo que se nos cante. Excepto bajar el calefón cuando nos estamos bañando".

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Eppur si muove.
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