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Shitface incendia:

/ sábado, 1 de enero de 2011 /

Indio Solari - El perfume de la tempestad (2010)

Amigos y amigas, bienvenidos al sacrificio coprófago de La Gran Vaca Sagrada. O la Nueva Gran Estafa, que es lo mismo. Bienvenidos al show biológico del hombre que baja de la montaña cada dos años a comunicar su visión total hacia los monos anestesiados. ¡No somos dignos!

1- La peor publicidad de perfume del mundo:

Renzo: Bué, a ver, poné el disco.

Tadeo: Che, ¿no es medio al pedo criticar mal un disco? ¿Acaso no es mejor recomendar algo que nos guste?

Shitface: No me rompás las pelotas. Si querés vas y subís una de esas bandas cagorras indis que sólo son escuchadas por los familiares de los integrantes. A mí dejame en paz, el Indio merece ser cagado a tomatazos.

Tadeo: ¿Y vos quién sos para apuntarte como el primer revolea-tomates del mundo?¿Te vas a meter con todos esos pobres pibes que se gastaron 18 millones de dólares por un disco medio tonto pero que lo necesitan para seguir creyendo en el rock?

Shitface: Que se nos meta en la cabeza de una buena puta vez: el rock está muerto, el punk es un zombie decadente con un palo en el culo, el metal fue sacrificado en un ritual para las mismas divinidades nórdicas que siempre veneraron. Ja. Luchando por el (vil) metal.

Renzo: Só má boludo que un piano.

Shitface: De todas maneras esa gran farsa llamada rock nacional aún no se ha decantado en el auto-reconocimiento sincero de que está sumergido en una trampa china y que en vez de serenarse un poco lo único que trata de hacer es tratar de zafar espásticamente de las garras de la trampa. Y todo sabemos que eso es lo peor que podés hacer en este tipo de situaciones.

Tadeo: Bueno, sí. El rock en sí se murió y el rock nacional apesta. Lo peor que le pudo haber ocurrido al rock es tener como padre a Lito Nebbia.

Renzo: Lito, Fito y Nito. Sus majestades satánicas, jajaja. Y ni hablemos de Spinetta. Uf.

Shitface: Es que la prueba está en el contexto: ya no existen próceres que amanezcan al lado de un charco de vómito. Si hay algo que es intrínseco del rock es la auto-destrucción de los que lo generan. Y lo que prevalece hoy por hoy es lo opuesto: el cuidado, la atención, la caridad, el vegetarianismo. Charly García es una ameba triste y gorda que lo único que hace es golpetear las teclas de su piano como un autista perdido en el limbo de la psiquiatría. Calamaro está enganchado en la rumba psicodélica del oficialismo y el cordón umbilical lo está ahogando progresivamente. Y si eventualmente no termina ahogado por Mamá Cristina, va a morir tarde o temprano a manos de su novia rubia y bañada en Head & Shoulders. El Pelado Cordera disfruta de su hogar uruguayo, a Pity todavía le están reconstruyendo el pito con carne picada y pan rallado, los Divididos ya no son una aplanadora sino un camioncito Duravit, a Los Piojos los mató Nopucid y así podemos seguir ad infinitum. Y ojo, ni se nos ocurra hablar de Cerati porque la lluvia de cascotes se va a venir potente. Claro, dentro de todo este panorama Los Redondos serían una leyenda intocable si no fuera por la extraña aparición de este Cristo Redentor tratando de desafiar las leyes cuánticas imponiendo un falso cariz de fusión estilística y lírica místico-criticona.

Tadeo: Bueno, ya. Me duele el culo. El rock nacional jamás fue auto-destructivo. Fue siempre cagón. El único concepto de auto-destrucción que se me ocurre es Luca Prodan, pero hasta ahí.

Shitface: Si la auto-destrucción era inherente al rock, y ya que el rock está muerto y enterrado, el recambio ahora viene de la mano del intento de reflexión sagaz y conscupiscente. La hiper-modernidad nos regala la nada misma y ya ni siquiera el pastiche conceptual significa algo, pero de todas maneras el Indio trata de seguir reflexionando tratando de ser irónico pero evidenciando un manotazo de ahogado bastante triste.

Tadeo: ¿Manotazo de ahogado?

Shitface: Es gracioso escuchar los comienzos pseudo hip-hoperos de las canciones de El perfume de la tempestad para que no signifiquen una mierda, ya que pronto vamos a ser envueltos en esas guitarras ramplonas y sencillamente estúpidas que cada puto tema nos ofrece. A esta altura de la evolución musical del cadáver del rock, ¿hace falta seguir insistiendo en solos de guitarra puestos únicamente para hacer durar las canciones algunos segundos más? ¿Cuál es el sentido de un solo de guitarra? Y ya que estamos, ¿Cuál es el sentido de hacer una canción?

Tadeo: Uff, si... me había olvidado de esas guitarras...

Shitface: Esto es lo que pienso mientras escucho lo último del Indio. ¿Para qué sentarse a pensar un disco cuando no se tiene nada para decir y al mismo tiempo hacer de cuenta que estamos diciendo algo que puede marcarnos para siempre?

Ah, sí. Me estaba olvidando. La Mayoría Silenciosa. Darle de comer al monstruo cada cierto tiempo cosa que el monstruo no nos coma a nosotros o nos deje pobres y sin presupuesto para pagar mensualmente las cámaras de vigilancia de nuestros hogares.

Todos esos muchachos con las remeritas del puño con la cadena en la mano, todas esas tristes banditas de rock tratando de emular la eucaristía lobotomizante o el versito crítico-canchero de turno, todo ese vino barato y todos los micros que te llevan a los recitales necesitan de su dosis de placebo redentor. Necesitan genuinamente que El Líder diga algo. Y El Líder apenas alcanza a esbozar un par de acordes que pronto serán llenados de leyenda al recontra pedo.

Afrontemos el hecho: El Indio no tiene nada para decir. Vende humo. Es un ilusionista caprichoso tratando de que no se le vea el conejo dentro de la galera. Y nadie se atreve a decirle que sus trucos ya son viejos.

Tadeo: Y no. Es la Última Gran Vaca Sagrada. No te metá con el Indio porque te van a cagar a piñas.

 
2- Sacrificio y rocanrról!

Tadeo: ¿A alguien se le ocurre pensar por qué se llama El perfume de la tempestad?

Renzo: El olorcito a la lluvia... ¿O alguna metáfora hacia Cristina?

Tadeo: Bueno, si es por Cristina El Perfume de la tempestad es el disco más pelotudo que podido escuchar en estos últimos 5 años.

Shitface: Es la clásica a las que nos somete el Indio... ¿Qué habrá querido decir con tal o cual cosa? La prueba, nuevamente, está en el contexto: Si hay algo que siempre se enalteció de las letras del Indio, solista o miembro de Patricio Rey, es su particular metalenguaje de la metonimia. O el hecho simple en poesía de establecer metáforas desde las metáforas. Vamos, rizar el rizo para que supuestamente tengamos chapa de profundos. El truco de humo más viejo del mundo siempre fue la supuesta noble virtud de este tipo, cuando en realidad son meras letritas teledirigidas que se han edulcorado con el paso del tiempo: la segunda persona con dedito acusador tenía algo de sentido ante la presencia de un enemigo, cuando valía la pena marcarle los puntos al desastre. Si el enemigo permanece confuso o diluído o lleva un comportamiento risomático, la segunda persona ya no sólo pierde impacto poético sino que tiene el mismo valor que una lista para hacer las compras.

Renzo: Bueno, no sé si el recurso de escribirle irónicamente al enemigo haya sido el único recurso de la lírica del Indio. Creo que no estoy muy de acuerdo con vos.

Tadeo: Seh, está sacando excusas porque sí. Andate a cagar a la vía, Shitface.

Shitface: A ver: el Indio siempre le escribió a alguien. Debido a su socarronería irónica y ambigua es lógico pensar que, como mínimo, hay un otro. Y ese otro no es amistoso. Sea como sea, fíjense que ahora habla de sí mismo o de amigos muertos, lo que implica tácitamente que hoy el enemigo no está. La larga primavera kirchnerista ha limpiado con todo y ya es difícil discernir la realidad de lo aparente.

Tadeo: Y bueno, ¿entonces es al pedo continuar escribiendo utilizando nuestro leiv motiv preferido?

Shitface: No, para nada. Lo que dice el Indio es: ahora apuntemos más alto. Antes era Menem o la tele o los milicos, ahora es esa Hidra totalizante hiperbolizada en un procesador, un modem y una pantalla. Hagámosnos los irónicos machacando contra Facebook o Internet, así alimentamos a la Mayoría Silenciosa con motivos para bardear a los chetos con Banda Ancha malgastadas en sus hogares. Tanto gre gré para decir Gregorio.

Indio, hiciste un disco prácticamente digital. Apuntar tus misiles metalingüísticos hacia lo virtual o lo digital puede confundir al ricotero promedio, pero te estás mordiendo tu propia cola.

Tadeo: y sí, bueno. Supongo que ahí coincido un poco. Si tanto se la da de criticón con "la nube" o "el negro mar", hubiera grabado el disco en un portastudio a cinta magnética o algo por el estilo.

Renzo: Yo lo único que escucho son estribillos que alimenten a la barra brava de Racing.

Shitface: ¿Viste?, es muy gracioso ver cómo el Indio se descerebra tratando de contarnos quizá sus vivencias, quizá sus miedos y quizá sus mierdas para que cualquier zombi ramplón las adopte como un cánon a seguir sin detenerse por medio segundo a escuchar un poco lo que está diciendo. Porque claro, a fin de cuentas: ¿Qué significa esto? ¿Qué mierda es este disco, tan pretencioso como mal hecho y hasta mal grabado? Fuera de joda muchachos, cualquiera con dos dedos de conocimiento puede llegar a decir sin problemas que este disco está muy mal grabado, mal mezclado y mal masterizado. Y lo peor es que este cánon se volvió dogma.

Y hay muchos dogmas, lamentablemente. Y éste muchacho es especialista en mantras, dogmas y evangelios. Desde tiempos inmemoriales, Solari ha acuñado frase tras frase para volverlas inexpugnables en la historia, para establecer tratados elementales de lavado cerebral. Para evangelizar como si se tratara de un mormón con folletito en mano pasando casa por casa diciendo que hay un supuesto fin acercándose. Y lo peor de todo es que todos compramos, en algún momento, el discurso.

Tadeo: hmm... puede ser... aunque no sé.

Shitface: Fijate que el discurso o el legado lírico no sólo de Patricio Rey sino de los intentos solistas del Indio recaen directamente no sólo en el público sino en las bandas que tratan de subirse al tren estilístico, aquellas que sin que nadie les diga nada tratan de continuar llevando una antorcha de pelotudez. La ironía siempre está presente: es increíble ver la ínfula aristocrática y solemne de cualquier canción del combo Indio/Patricio Rey sublimada en la bandita de barrio o en la apoteosis pedorra de la banda que intenta arañar algo del esquema para proyectarla en filosofía de vida, con ética y moral incorporada. Como dijo un amigo, el problema no es que copien, sino que copian mal.

Renzo: Pobre Indio. Tanto pensar y pensar para que después Pier lo imite. 4 notas de mierda y a cobrar a Sadaic.

Shitface: Lo más triste del asunto es, entonces, que la novedad y la imposibilidad de encasillar toda la experiencia que significó Patricio Rey ya hoy recayó en dogma, cánon, género. Domesticación total y completa. Y lo peor de todo, en estrechez cultural y hasta fundamentalismo. Y El Líder en vez de tirar todo eso a la mierda, no hace otra cosa que repetir esa esencia. Y esta vez la repite de una forma que no llega.

Tadeo: ¿Es que acaso el Indio tiene que ser el responsable de tirar todo a la mierda? ¿Incluso sus propias cosas?

Shitface: Bueno, se supone que es El Líder.

Renzo: Hmmm... yo cuando era chico escuchaba mucho a Los Redondos y me acuerdo el quilombo que se armó cuando sacaron Último bondi a Finisterre... es como si hubieran querido polemizar como U2 cuando sacaron Pop.

Shitface: Seh, bueno, pero de evolución no había una mierda. Eran los mismos putos temas de siempre pero con un sampler de fondo. No es que hayan experimentado tanto ni que se hayan puesto a hacer el Ok Computer. O por ahí todo lo contrario, quizá dentro de sus cerebros hayan querido hacer algo así y les salió una mierda pinchada en un palo.

Renzo: Eh che, que Último bondi me gustó...

Shitface: Si, y a vos te gusta también No Doubt. Matate.


3- Una rata muerta en los geranios

Tadeo: Bueno, pero entonces, a ver: ¿tan malo es el disco del Indio?¿Es que acaso esta vida ya no tiene sentido?

Shitface: No nos equivoquemos, detrás de esa cortina de humo gigantesca y de esa bola de grasa pretenciosa, el disco es muy simple. Y en eso consiste el aburrimiento general que me produce. Un disco con 12 temas muertos en su propia estructura, en su mayoría terminando con el cagón recurso del Fade Out y, como ya dijimos, repleto de guitarras insípidas además de loops construidos en Fruity Loops y trompetas reverberizadas para ocultar el descaro del Casiotone. Te lo creo de una banda sin recursos, no lo creo si viene de un tipo más preocupado por que no le toquen su micrófono caro que no comparte con nadie más que con su propio ego.


Tadeo: Yo siempre tuve la sensación de que sus cosas son demasiado... sobrecargadas. Es como que al tipo le gusta lo épico, lo barroco, lo multi-instrumental... Ojo, es una elección estética... pero a mi está cansando bastante ya. O sea, es siempre lo mismo: 800 guitarras, un montón de arreglos de baterías, saxo, violín, la mar en coche...


Shitface: si, para poquita cosa. El tipo nunca va a hacer un disco de folk a la Nick Drake. O sea, él solito con su voz y una guitarrita y a la mierda. Es como si necesitara de esa cosa de super-banda y pomposidad, como si toda la burbuja de mega-banda fuera el rasgo intrínseco y único para hacer una canción. Y he notado con este disco que a medida que le suma y suma y suma cosas menos va diciendo. Ésta es una nueva imposición de su parte y lo que las bandas que lo imitan aprenden: no vas a hacer rock si no lo hacés lo más sobrecargado posible.

Tadeo: Ojo, Ceremonia durante la tomenta (aún con el fade out al final) me gusta. Pero me gusta como bien podría pulsar sobre el "me gusta" de Facebook debajo de la imagen de un chancho asado.

Renzo: Supongo que a mí me gusta el tema 11. Aunque no me acuerdo cómo se llama.

Tadeo: Ja. Y también termina con fade out. ¿Cuál es su puto problema?¿Es que acaso perdió la noción de cómo cerrar un tema?

Shitface: Oh si. Y esto es lo que nos venden como rock. Esto es la salvación de nuestras almas. Ante tanto pito muerto, Clonazepam arriba del piano y ACVs, el Indio sigue insistiendo con su nube repleta de perros adiestrados y agorafobia para posicionarse como el único estandarte posible. Si por algunas décadas prevaleció el "quemate antes de oxidarte" como el gran mantra rockero, hoy por hoy es "sé lo más megalómano que puedas y procurá guardar tu mugre debajo de la alfombra, cosa que lo' pibe' sigan gastándose su sueldo en un disco que no sirve ni para jugar al tejo".

Renzo: ¿Se fijaron que dentro de cualquier estribillo o riff de los redondos siempre encaja el "vamo lo redó"?

Shitface: En fin. El Indio apesta. Saca discos ya no redondos (ja!), sino cuadrados y simples hasta el hartazgo. Todos los que lo escuchan ya no saben qué escuchar porque no hay otra cosa.

Tadeo: Aguante Gilda.
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you fucking people make me sick

/ jueves, 30 de diciembre de 2010 /


Caminando por el barrio con mi nuevo amigo Shitface buscando un kiosco que nos vendiera algunas cervezas a las 2 de la mañana de un día de semana, descubrimos que esta ciudad apesta y que ya nada tiene sentido en este lugar. Ya veníamos un poco tullidos a porronazos, por lo que nuestras retinas sólo alcanzaban a distinguir las lucecitas rojas de los taxis deslizandose cual moto de Kaneda en el horizonte, además de alguna que otra cara arrugada asomándose por la ventana y mostrándonos pequeños segundos de desolación. Lo demás era un cóctel neuronal de insípidos movimientos que revoloteaban alrededor de nuestros pasos. Shitface refunfuñaba por lo bajo: el hambre le estaba carcomiendo las tripas desde hacía varias horas y sabía que los galones de cebada provocándole un pequeño océano amarillo dentro de su estómago vacío sólo harían aumentar su bífida repleta de monos de culo rojo y sin vacunar dispuestos a masacrar cualquier niño inocente. Yo ya estaba advertido.

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Un comic: Doghead, de Al Columbia. Es un comic viejo, del año '92, de cuando nuestro psicótico preferido aún era ayudante de Bill Sienkiewicz, de cuando imitaba a Dave McKean, de cuando aún no había prendido fuego los originales de Big Numbers y, obviamente, de cuando aún no se había puesto a dibujar The Biological Show (mucho tiempo después de las drogas, las putas y las limusinas que pagó con lo que le pagó Alan Moore). Acá igualmente podemos leer sus manías preferidas: el vouyerismo perverso-paranoico, los ambientes retro absolutamente asfixiantes, la ida de olla en las tramas, la poesía surrealista y los bichitos llenos de dientes mascando los estómagos de los niños, condensadas en historias cortas tan sórdidas como confusas y hasta melancólicas, ya que acá no se tomaba todo tan a la chacota como en The Biologial Show. Es clarísima la referencia a Sienkiewicz, es hasta un plagio. Aún no había roto su estilo y ni siquiera se había acercado a la estética de dibujito animado de los '20 que más tarde desarrollaría y en la que recaería por largo tiempo para darnos una visión aún más retorcida de la realidad. De todas formas el germen está ahí, diciéndonos que el mundo es un lugar decadente y tumefacto del cual sólo podremos obtener más perversión y soledad en cada puertita malcerrada en la que apenas podremos ver una fracción del infierno, fracción suficiente para quedar definitivamente pelotudos.

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Déjenme decirles una cosa acerca de Shitface: si el odio fuera medible y cuantificable en un paquete de Celusal, mi amigo sería la salina santiagueña. Este tipo venido de la nada con toda su mugre y esperpento únicamente desarrollado para sentir aversión a todo lo conocido nos ha hecho preguntar a Tadeo y a mí el verdadero significado de nuestras existencias. Difícilmente a Shitface pueda gustarle algo, en el sentido que a mí me pueden gustar las milanesas o una mujer de buenas tetas. Con razón o sin ella, nuestro nuevo inquilino debe estar poseído por algún dios de la degradación o la entropía, cosa que a veces es de agradecer. Me ha preguntado si no podía colaborar para este blog y yo he accedido, así que pronto lo tendremos por acá con sus desvaríos. Dios salve a la reina.

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Una película: Gonzo: The life and work of Dr. Hunter S. Thompson, de Alex Gibney. Y sí, es como un chiste fácil, ¿verdad? Cualquiera que sea paranoico y considere que la vida apesta, tarde o temprano termina descubriendo a H. Thompson. Más allá del documental en sí, que recomiendo mucho a pesar de algunos vaivenes narrativos que apeniiitas flojean el resultado final, me detengo en la subjetividad total: deberían hacer una segunda parte que se llame The life and work of Fuckin' God Ralph Steadman. El amigo dibujante de Hunter realmente es la joya que reluce y hasta opaca de a ratos la figura del creador del gonzoperiodismo. Es un puto festival pa'l ojo detenerse a ver sus cosas, sus percepciones, su forma de laburar. Es más, los extras incluyen una amplia galería de su laburo, cosa que estoy consultando a cada rato y me está haciendo reconciliar con el arte automático. Yo siempre tuve a Luis Scafatti como una de mis influencias a seguir a la hora de laburar pero Scafatti, debemos reconocer, le roba bastante a Steadman en su visceralidad, en su percepción de la suciedad convertida en lo sublime, en el caos cotidiano devenido en pura antropología surrealista, en su empeño por demostrarnos que efectivamente lo que nos rodea definitivamente apesta pero que de cada detalle hediondo podemos extraer ciertas fracciones de belleza. Gracias Franco por el regalo!

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Tadeo, mientras, nos esperaba en casa totalmente sediento y pateando a mis gatos con total desparpajo, tratando de estudiar sus hábitos. Se presta por estos días a desarrollar una teoría conspirativa consistente en dilucidar cámaras de vigilancia en los parásitos de los gatos, por eso esa noche prefirió quedarse a esperar que mis mascotas cagaran en sus piedras para hurgar algún chip o dispositivo entre los gusanitos blancos. Lo peor de todo es que está totalmente seguro en que esa conspiración es efectiva y por eso patea a los bichos diciendoles a cada puntapié "¡maldita KGB!¡Si por lo menos me mandaras la colorada espía ésa que está más buena que cagar con la puerta abierta vaya y pase, pero lo único que tengo son clones de Gaturros apisonados por Lucifer!"

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Un disco: My father will guide me up a rope to the sky, de Swans. Y acá tenemos la razón del porqué del título de este post. Le podría decir a Tadeo que escriba algo recomendando hasta el cansancio este disco, de todas maneras aquellos que sigan este blog van a seguir mi consejo y van a conseguir las 8 canciones que componen un regreso que nadie podría decir que era muy esperado. Aunque no importa realmente eso, a esta altura. Michael Gira juntó a la mayoría de los chabones que desde 1982 estuvieron partiéndole la cabeza a la gente y les dijo, en plan Lost, "tenemos que volver!!". Y vaya manera de hacerlo, mecagüencristo. Volvió partiendo cabezas, machacando gente, escupiendo sobre las tumbas. Esto es a lo que yo llamaría algo así como la sordidez total del post-rock o el costado infernal y mala leche del folk. Baterías marciales que despegan gritos de fondo, violines desbaratados y enloquecidos entrando en turbas desenfrenadas de guitarras acústicas conducidas por los cuatro jinetes de un apocalipsis que ya mismo está ocurriendo. Ya con sólo escuchar ese significado de la putrefacción simbolizado en la primera canción, No words/no thoughts, pasando por You fucking people make me sick (deudora del mejor Current 93, por qué no, y con Devendra Banhart metiendo alguna que otra vocecilla) y cerrando con Little mouth, se puede llegar a tener una idea aproximada de los estados cognoscitivos adecuados para interpretar esta realidad de mierda.

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Pues bien, les decía al principio acerca de la terrible verdad que nos enfrentamos Shitface y yo: esta ciudad definitivamente es un agujero insano y apestoso. Fue la percepción de una estrella única y efímera pero al mismo tiempo duradera y relampagueante. El rayo rosa de Phil Dick, por qué no: ni lo suficientemente cierto como para montarnos todos en la misma ni lo suficientemente irreal como para descartarla de plano. Shitface está totalmente dispuesto a decirles por qué Córdoba Capital es una jaula de chanchos drogados: yo mientras tanto me reservo la opinión porque o soy masoca o soy tarado, pero hasta que no tenga ganas enquistadas de prenderla fuego mientras todos duermen acá me quedo yo, hurgando entre la mierda como mi amigo Tadeo pero en una mierda no conformada por desechos orgánicos (o mejor dicho, no sólo conformada por eso) sino configurada por parades mal rebocadas, kioscos pijoteros y demasiados avisos de toallas femeninas. Y cámaras de vigilancia, obviamente.
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